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viernes, 3 de octubre de 2014

A la carga otra vez

Ya está, ya pasó. Tras un inmerecido y excesivo descanso en mis artículos llegó el momento de volver a la carga.

Han pasado casi medio año desde mi último artículo y el resumen de este periplo es sencillo. No hemos mejorado nada. En absoluto. Nadie. Ni un poquito. En ningún sitio. Y lo que es peor, cada día que pasa estamos más y más cerca de olvidarnos de lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo.

Justo hoy se habla más de fútbol o de Hong Kong que de los asesores de las cajas que tenían tarjetas de crédito opacas, o de que hay menos paro a costa de que los que trabajan lo hacen la mitad de tiempo que antes con un sueldo irrisorio que no permite llegar a fin de mes en ningún caso, o de que pese a todo lo que ya sabemos de los casos de corrupción como Fabra, Puyol, los EREs, el caso Palau sus autores sigan todos en la calle disfrutando del dinero robado, o de que tan sólo tenemos posicionada a una de nuestras universidades entre las 200 mejores del mundo demostrando así que seguimos despreciando la necesidad de tener una formación de calidad, o de que seguimos siendo uno de los países con mayor desigualdad entre clases sociales, o de que ya no se habla de ellos pero los africanos siguen intentando llegar a Europa arriesgando sus vidad, o de  ...

Hay tantos "o de..." que es imposible enumerarlos todos. Pero hay un tema primordial que resume a todos ellos juntos. No hemos aprendido nada.

Así que lo mejor será retomar la actividad editorial en este blog y tener la esperanza de que pueda influir tanto como sea posible para que eso cambie.

Volvemos a las barricadas de nuevo.



lunes, 17 de marzo de 2014

Es más fácil perseguir a un camello que a un Ferrari

Para terminar con el tema de la prescripción de los delitos comento este otro ejemplo de una ley vendida como un avance para todos cuando en realidad resulta ser un retroceso para la mayoría. Aquí dejo un enlace sobre este tema que ofrece detalles: http://alabogados.blogspot.com.es/2013/03/prescripcion-delitos.html

Algo que los españolistos no sabemos es que los delitos prescriben en función de la pena máxima que se puede imponer cuando se dicta la sentencia. De manera muy general se podría decir que un delito prescribe cuando han transcurrido una vez y media el tiempo máximo de condena que nos podría caer. Es decir, si un delito se puede llegar a penar con 10 años de cárcel prescribirá a los 15. Repito, es una generalidad, luego habría que ir a cada caso. Más ejemplos, delitos como la malversación de fondos públicos, el cohecho y el fraude fiscal, todos prescriben a los 5 años por que tienen penas máximas de... ¿3 o 4 años? Temas de drogas a los 15. El asesinato a los 30.

Todos podemos comprender que no tiene sentido que la ley nos persiga eternamente porque hace medio siglo cometimos un delito, la prescripción de los delitos tiene su sentido pero ¿de todos? ¿De cuales? ¿De qué forma? ¿En qué condiciones se persiguen? ¿Y en cuanto tiempo?

Mientras que para perseguir a un asesino se pone en marcha una enorme maquinaria de cuerpos de seguridad del Estado desde el mismo momento casi en el que se comete el delito la experiencia nos dice que la policía se entera de los delitos económicos demasiado tarde y mal.

Curiosamente el Tribunal de Cuentas, el organismo que fiscaliza las cuentas de los partidos políticos, tarda por norma algo más de cinco años en elaborar sus informes por lo que antes de que ellos presenten las conclusiones y pueda actuar la justicia las penas prescriben y las condenas jamás llegan a producirse. ¿Quién decide la dotación de recursos a ese Tribunal? ¡Premio! Los propios políticos.



También "curiosamente" la cantidad de personal de la división de la policía encargada de perseguir delitos de guante blanco es insignificante  comparada con la de la división de drogas o de homicidios cuando está claro que es más fácil que nos afecte un robo en las arcas del estado que un tema de drogas o incluso un asesinato. En hacienda ocurre lo mismo, hay más funcionarios revisando que los "curritos" pagan correctamente sus retenciones de IRPF que revisando grandes cuentas bancarias. ¿Quién decide la dotación de recursos? ¡Premio! Los propios políticos.

Y también los recursos judiciales que hay disponibles para cada tipo de delito son diferentes. Los juzgados encargados de cazar los delitos típicos de gente con mucho dinero no disponen de los recursos necesarios para hacerlo. Eso sí, para cazar a un ladrón de gallinas no hay problema. ¿Quién decide la dotación de recursos? No puedes fallar... ¡Premio! Los propios políticos.

Los legisladores aplicaron la misma norma para todos los delitos, así parecía que no se estaba haciendo ninguna manipulación extraña, pero lo cierto es que sí manipulan aunque sea por otro lado. No tiene los mismos recursos para ocultar un delito un pobre que un rico pero se destinan más recursos a la caza de delitos "de pobres". Hoy en día el tráfico de drogas está penado con un máximo de 9 años de cárcel así que el delito puede ser perseguido durante 14 o 15 años aunque lo habitual es que los pillen en el acto. Es decir, si te pillaron comerciando con 100 gramos de cocaína cuando tenías 20 años , aunque no te juzgasen en el acto deberás preocuparte hasta los 35  de que no te podrán detener por ello. Si defraudas 1000 millones al estado con 20 años a los 25 puedes olvidarte de ser perseguido y disfrutar de tus 1000 millones.

Así que he aquí otro ejemplo más de que la ley que regula los delitos es perversa. No per sé si no porque los gobernantes se han preocupado de imponer penas bajas a los delitos que ellos y las personas con más recursos cometen más frecuentemente. Es más fácil ver a un pobre metido en una trifulca o traficando con drogas que a un rico. También es más fácil ver a un político trincando de la caja que traficando drogas. Y por eso se paga más por la trifulca o la droga que por dejar un banco en quiebra. Lo cual es lógico... si eres el político que maneja el banco, claro.





viernes, 14 de marzo de 2014

¡Póbrecito españolisto!


En un país de pillos y truhanes es sorprendente encontrarse que la inmensa mayoría de los ciudadanos apoyan con gran alegría modificaciones legales que cláramente les perjudican mucho más de lo que les benefician. En mi experiencia personal encuentro que muchos que se alegraron con el cambio de ley sobre la prescripción de los delitos contra la Hacienda pública, es decir, los fraudes en las declaraciones de la renta o en el pago de impuestos, que desde hace tiempo prescriben a los 5 años. También encuentro a quienes se han mostrado felices cuando saben que les van a rebajar los impuestos, por ejemplo el de sucesiones.

Estoy convencido de que es esa condición de pícaros rufianes unido a la falta de la convicción sobre la idea de pertenecer a una sociedad contributiva lo que hace que la mayoría vea esas modificaciones legales como beneficiosas. Un trabajador que al decirle que Hacienda no le podrá reclamar deudas pendientes con el fisco que se hayan producido hace más de 4 años lo ve como algo positivo me hace pensar que es porque él tiene cuentas pendientes en sus tributos pero yo me pregunto ¿qué fraudes fiscales habrá cometido el asalariado tipo español en esos cuatro años? ¿Y por qué cuantía? Por contra ¿cuantos delitos fiscales podría haber realizado un gran empresario de las finanzas? ¿Y por qué cuantía? ¿Y cuanto influye en toda la sociedad la falta del dinero que deja de ingresar el Estado por los fraudes de ambos? No insinúo nada sobre si los asalariados son más legales que los grandes empresarios, me limito a reflejar las posibilidades que tiene cada uno y el sentido que tienen de alegrarse por no poder ser cazados. A un asalariado ya le retienen de su nómina los impuestos a sus rendimientos del trabajo y sus posibilidades de fraude son muy reducidas así como las cuantías. El caso más gordo suele ser el de la compraventa de la vivienda, que normalmente se escritura y declara por menos de lo que realmente se paga. Mientras la cantidad de posibilidades de ocultación de las actividades de un empresario de finanzas son innumerables a la vez que sus cuantías pueden ser muy importantes.

Así que ¿tiene sentido alegrarse porque a nadie se le reclaman deudas fiscales pasados 5 años? Sólo si defraudas mucho, muchísimo. Si no es así, si eres uno de esos asalariados o un autónomo que no se está haciendo rico con su trabajo, cada vez que tu te alegras de que esa ley esté así en mi opinión estás haciendo el tonto y perjudicando tus propios intereses y los del resto.

Ese es sólo un ejemplo pero hay muchos más. A lo largo de los próximos artículos, si no se cuela algún otro tema más actual, iré comentando algunos de esos ejemplos. Veremos con qué facilidad nos convencen de la bondad de algunas leyes cuando en realidad casi no nos afectan ni en lo económico ni en lo personal y que cláramente empeoran a toda la sociedad.




martes, 30 de julio de 2013

¿Qué más ha de pasar?

Un mundo dirigido para satisfacer los deseos de menos de un 0.1% de la población mundial.
Un continente en declive que ya no cree en los ideales que le mantuvieron a salvo de guerras y unido durante medio siglo anterior.
Un pais donde cumplir a rajatabla con la ley es de palurdos.
Un estado donde la división de poderes jamás tuvo efecto y donde ahora a la justicia ni se la ve ni se la espera.
Una sociedad entregada al manejo de sus partidos políticos.
Unos partidos con políticos entrenados para fomentar el clientelismo.
Unos políticos al servicio de las fuerzas económicas y no de a quienes representan.
Una economía con más de un 25% de paro.
Un paro producido en buena parte por pérdidas importantes en derechos laborales.
Unos derechos pisoteados en pro de mantener satisfechos a los mercados.
Unos mercados que han colapsado tras desmanes producidos por los cambios legislativos hechos a espalda de los ciudadanos.
Unos ciudadanos que han pasado a ver en riesgo lo poco que han conseguido tras años de esfuerzo, sus casas hipotecadas.
Unas casas hipotecadas que están sirviendo para justificar el desvío de ingentes cantidades de dinero hacia los responsables de este colapso.
Un colapso producido por unos cuantos bancos dirigidos por potentados que se dedican a jugar a ver quien gana más haciendo menos.
Unos potentados que han puesto su mirada sobre los pocos servicios públicos que el estado presta.
Unos servicios públicos que van camino de desaparecer para beneficio de menos del 0.1% de la población mundial.

¿Qué más ha de pasar para que los ciudadanos del España reaccionen?