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miércoles, 8 de enero de 2014

¿A quien vas a votar?

La pregunta ha salido estas navidades en una cena con amigos. Curiosamente me la hicieron en una cena de amigos de manera directa con lo que había pocas posibilidades de escurrir el bulto y no contestar, algo muy típico por estos lares. La contestación fue sencilla: “A nadie, no voy a votar”.

Mi respuesta creo confusión ya que tradicionalmente he sido considerado entre mis amistades como una persona muy comprometida con mi responsabilidad de ejercer el voto. Así que tuve que dedicar unos cuantos minutos a explicar mi contestación.
Si me preguntaron a quien voy a votar es porque mis amigos tienen la sensación de que nuestra decisión de voto tiene repercusiones en el devenir futuro de todos. Eso hasta cierto punto puede ser correcto pero  desde hace tiempo me vengo preguntando ¿seguro que es así? Sí, votamos porque eso es lo que se hace en una democracia pero ¿es esto una democracia?
Quino ya lo vio el siglo pasado, un genio
  • Democracia: Sistema de gobierno en el que el poder recae sobre el pueblo.
  • Democracia representativa: Sistema de gobierno donde el poder recae sobre el pueblo, quien delega en personas que previamente han sido elegidas por sufragio universal para que les represente en los órganos de decisión.

Vamos a obviar el crucial hecho de que España sea una monarquía, sí, se que es otro de los problemas principales pero esto es un blog y no un libro. Ya meteremos mano a ese tema más adelante en futuras entradas. Sorteado este escollo veamos que ocurre en nuestra sociedad.
España tiene un sistema democrático de representación, es decir, en teoría los españoles ostentan el poder de lo que quieren que se haga en el país pero para facilitar la gestión votan a políticos que los representen. Dichos políticos obtienen dicho voto en unas elecciones generales a las que se puede presentar cualquier ciudadano español. Los candidatos se presentan con un programa y los votantes les eligen en función de éste. Así uno supone que cuando vota a un político lo hace porque su programa es el que más se ajusta a aquello que uno quiere que se lleve a la práctica en todo el país.
Pero eso es la teoría. La realidad es que eso no ha sido así nunca. Veamos por qué:
1    Un español no se puede presentar de manera independiente para ser elegido por el resto de españoles como su representante. Sólo lo puede hacer por medio de un partido político. Por ende un español no puede elegir quien quiere que lo represente ni puede presentarse de manera individual.

2.       Los partidos políticos crean listas de candidatos cerradas. Aunque fuesen abiertas el problema sería el mismo ya que las listas tienen un orden de preferencia donde el primero de la lista accede antes que el segundo. De esa forma son los partidos los que también determinan a quien se puede elegir como representante.

3.       Una vez realizada la elección los partidos pueden realizar cambios en la lista, sustituyendo a su discreción a los miembros. Esto hace que aunque uno vote una lista por apoyo a determinado miembro de la misma el partido lo puede sustituir sin que el votante pueda retirar por ello su apoyo.

4.       Pese a que un partido se presenta ante los votantes con un programa éste no es de obligado cumplimiento para los políticos elegidos. Los políticos son libres de llevar a cabo o no aquello que ofrecían en su programa. Incumplir el programa no tiene consecuencias de ningún tipo.

Con esas premisas es fácil concluir que uno no goza de democracia. Sí, el pueblo tiene el poder de votar cada 4 años pero si a quien elige puede ser sustituido por cualquier otro, si el programa por el que fue elegido se puede cambiar sin consulta previa y si el político no tiene porqué responder ante sus electores ¿sigue siendo el pueblo en donde reside el poder? ¿O reside en el político? ¿Seguro que se está cumpliendo con la definición de democracia? Yo defiendo que no, nunca hemos sido una democracia, como mucho admito que somos una plutocracia. ¿Porqué? Definamos plutocracia.
  • Plutocracia: Sistema de gobierno en el que el poder recae sobre las clases sociales con mayores riquezas económicas.
La plutocracia no es democracia
 ¿Qué hace que una democracia teórica se convierta en una plutocracia real? Sencillo. La diferencia de poder económico de las distintas clases sociales, la existencia de los partidos políticos y la falta de responsabilidad de sus miembros.
He dicho que los políticos no se pueden presentar de manera individual como candidatos a representantes de los ciudadanos. Un aspirante necesita de un partido para poder hacerlo. Estos partidos defienden unas ideas que pueden beneficiar o perjudicar a distintas clases sociales. Así un partido conservador liberal beneficiará los privilegios de las clases ricas que ya tienen el dinero y a las que cuanta mayor libertad tengan para ejercer su poder económico mejor les irá. Mientras que un partido reformista social las perjudicará ya que en su ideario tratará de cambiar la situación buscando un mayor reparto de las riquezas para lo que necesita tener mayor control sobre las mismas, malo para el rico.
Debido al enorme poder que pueden llegar a tener, los partidos desarrollan unas descomunales estructuras que requieren a su vez ingentes cantidades de dinero que los mantengan. ¿De dónde sale ese dinero?
Parte sale de los presupuestos generales del estado, un partido recibe un dinero anual por cada voto y escaño conseguido en la anterior elección. Se suponía que con esta práctica se dotaba de ciertas garantías de pluralidad al sistema, todos los partidos contaban con algún tipo de financiación. Se suponía que al tener una financiación los partidos quedarían libres de convertirse en rehenes de las grandes fortunas y lobbies de poder al necesitarles como financiadores. Pero la ambición sin límite de nuestros políticos hace que la financiación  pública no sea suficiente busquen dinero bajo las piedras. Por ello se entregan a las más variadas técnicas de captación de finanzas. Donaciones particulares, privadas, públicas, anónimas, dinero negro, compra de contratos, asignaciones de contratos a dedo… la necesidad económica de los partidos ha derivado en la mayor variedad de prácticas corruptas de nuestra historia.
Así que con todo esto sobre la mesa vemos que los partidos ansían el apoyo económico de las grandes fortunas ya que de no ser así sufrirán una gran desventaja con los demás. Esto hace que el partido perjudicado busque conseguir ese apoyo de la manera que sea. ¿Qué interés pueden tener los ricos en entregar su dinero a los partidos que proponen políticas que les perjudican? Sencillo, con ello aspiran a conseguir clientelismo por parte del partido apoyado y con ello que cambien dichas políticas por otras que no les perjudiquen. ¿Y si eso no lo consiguen? Sencillo también, por el mismo clientelismo buscan conseguir que el dinero con el que financian al partido les sea devuelto incrementado con la contratación de sus empresas por parte del estado a cambio de servicios con los costes engordados que les hagan aun más ricos. Entregan su dinero con la intención de obtener un beneficio, ya bien sea legal o económico .

Así que mientras que los partidos con propuestas favorables a los intereses de las grandes fortunas tienen asegurado el apoyo económico de estas, los partidos con propuestas favorables a los intereses de las clases menos pudientes terminan amoldando sus propuestas o sus actividades para conseguir igualmente su apoyo económico. Al final todos los partidos políticos tienden a ajustar sus políticas a las preferencias de los poderes económicos llegando a incumplir los programas por los que fueron elegidos por sus votantes, acto que no tiene ninguna repercusión para el que incumple su palabra dada.
Tenemos partidos que velan por los intereses de la oligarquía monetaria y partidos que exponen ante sus electores programas que supondrán reparto de la riqueza mientras que practican políticas que van en el sentido opuesto, beneficiando así a esa misma oligarquía.
¡TACHAAAAAN! Ya tenemos una plutocracia. Hemos cambiado democracia por plutocracia en 4 sencillos pasos. Y ¿qué sentido tiene votar en una plutocracia? Ninguno. Así que ¿para qué ir a votar? ¿Para reforzar la idea de democracia? No gracias.